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miércoles, 17 de julio de 2019

George Stinney Jr.


El adolescente George Stinney Jr. de ascendencia africana, fue la persona más joven con condena a muerte en el siglo XX en los Estados Unidos.

Solo tenia 14 años cuando fue ejecutado en una silla eléctrica.
Durante su juicio, hasta el día de su ejecución, siempre llevaba una biblia en sus manos, clamando inocencia.

Fue acusado de matar a dos niñas blancas, Betty de 11 años y Mary de 7, los cuerpos fueron encontrados cerca de la casa donde residía el adolescente con sus padres.

En ese momento todos los miembros del jurado eran blancos. El juicio duró sólo 2 horas y la sentencia fue dictada 10 minutos después.

Los padres del niño fueron amenazados y se les impidió hacerle regalos en la sala de juicio para luego expulsarlos de esa ciudad.

Antes de la ejecución, George paso 81 días sin poder ver a sus padres.

Quedo atrapado en un celda solitaria, a 80 km de su ciudad. Fue oído solo sin la presencia de sus padres o de un abogado.
Fue electrocutado con 5,380 voltios en la cabeza.

70 años después, su inocencia fue finalmente probada por un juez en el sur de Carolina. El niño era inocente, alguien armo todo para culparle solo por ser negro.

Stephen King se inspiró en este caso para realizar su libro "La milla verde", la cual fue llevada al cine con la actuación de Tom Hanks y Michael Clark Duncan interpretando a John Coffey.
Una de TANTAS historias que dan ganas de vomitar cuando los gringos te hablan de democracia y de derechos humanos...


Clap Mariscal Sucre II
@MariscalSucreLK

martes, 16 de julio de 2019

Pare de sufrir: “Los imperios no suscriben tratados sobre DDHH…”


Magistral y demoledor texto de Luis Britto García contra el infame informe de la Bachelet.

1. No hay causa más noble que la de los Derechos Humanos, ni hipocresía más ruín que utilizarlos para propósitos opuestos a aquellos para los cuales fueron reconocidos.

2. Los Imperios nunca suscriben tratados que los sometan a tribunales competentes sobre Derechos Humanos. Las Cortes o instituciones que dicen defenderlos no tienen reparos en formular condenas infundadas para culpabilizar a las víctimas de los imperios. Un informe de la Alta Comisionada en Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ACNUDH) Navy Pali en el cual se acusaba falsamente de violación de Derechos Humanos a Muhammar Khadafi sirvió de pretexto para el linchamiento del mandatario, el bombardeo sistemático de Libia por fuerzas de la OTAN y su saqueo y desmembración por fuerzas mercenarias que desde 2011 destruyen el país en guerra civil interminable.

3. Un documento vale por su coherencia con otros del mismo ente. El 16 de marzo de 2017 el Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó, es decir aprobó, el resultado del Examen Periódico Universal sobre Venezuela. Entre noviembre y diciembre de 2017 Alfredo de Zayas, Experto independiente de la ONU para la Promoción de un Orden Internacional Democrático y Equitativo, nos visitó y concluyó que “la guerra económica no comenzó con las sanciones de 2015, sino con la llegada de Hugo Chávez al poder hace veinte años”. El informe de Bachelet intenta desautorizar ambos documentos arrojando toda la responsabilidad de la crisis sobre el gobierno bolivariano a partir de 2018: “El desvío de recursos, la corrupción y la falta de mantenimiento en la infraestructura pública, así como la subinversión, han tenido como resultado violaciones al derecho a un nivel adecuado de vida, entre otros, debido al deterioro de servicios básicos como el transporte público y el acceso a electricidad, agua y gas natural”.

4. Un informe tiene el mismo valor que sus fuentes. El de ACNUDH sobre Venezuela sostiene que la Alta Comisionada se reunió con “muchas contrapartes, incluido el Presidente Nicolás Maduro, el Vicepresidente, el Ministro de Relaciones Exteriores, altos cargos de 17 ministerios, el Presidente de la Asamblea Nacional y diputados/as de la oposición. Asimismo, se reunió con el Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, el Fiscal General, el Presidente del Tribunal Supremo de Justicia y el Defensor del Pueblo”. En este conteo son mencionados sólo veintiún representantes del gobierno legítimo. Mientras que entre los opositores son mencionados más de mil (en su mayor parte sin especificación de nombres ni de cantidades): el presidente elegido por nadie; los diputados de la oposición, “representantes de la Iglesia Católica, el sector empresarial, universidades, estudiantes, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, aproximadamente 200 víctimas, la comunidad diplomática y el equipo de la Organización de las Naciones Unidas en el país”. Además de ello, la Comisionada habría realizado “558 entrevistas con personas víctimas, testigos y otras fuentes”.

5. Un Informe tiene el mismo valor que sus datos. De los 558 testimonios, confiesa el informe disimuladamente en nota al pie de página que “460 entrevistas fueron realizadas en la Argentina, el Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, México, y Perú, y 98 de manera remota”. Vale decir, la mayoría tuvieron lugar fuera del país, con personas que por ausentes no tienen conocimiento real y actual de lo que en él acontece y posiblemente adversan al gobierno legítimo. Ello evidencia que el informe de Bachelet fue redactado o por lo menos documentado de manera previa a su visita, a partir de fuentes con igual desconocimiento de la realidad del país al cual todavía no había visitado.

6. Un informe vale lo mismo que su imparcialidad. A pesar de la voluntaria omisión de precisiones, cifras y menciones, por propia confesión trasciende que el de ACNUDH habría sido redactado, por un lado, a partir de la consulta a 21 representantes del gobierno legítimo, y por el otro mediante la consulta a más de un millar de personas o instituciones adversas a él, la mayoría sin contacto directo con la realidad del país sobre el cual declaran. Esta impresionante desproporción de casi cincuenta a una de fuentes en su mayoría anónimas y ausentes del país descarta cualquier pretensión de objetividad o veracidad. Como bien apunta Alfredo de Zayas: “El principio fundamental que guía a cualquier investigador honesto es audiatur et altera pars: Todas las partes deben ser escuchadas”. Pero no en proporción de veinte a una.

7. Una denuncia vale lo mismo que quien la formula. Añade el informe que “garantizó confidencialidad” a los entrevistados, “para proteger las identidades de las fuentes, y observa que muchas de estas manifestaron su temor a represalias”. Tal argumento no es válido. Si la mayoría de los denunciantes estaban fuera del país, también lo estaban fuera del alcance de sus autoridades. A diferencia de Estados Unidos, Venezuela no opera cuerpos represivos fuera de sus fronteras. La mención del ACNUDH sólo significa que “muchas de estas” denuncias (de hecho la casi totalidad) son anónimas, y por tanto sin efectos. Es principio universal el derecho del acusado de conocer los hechos que se le imputan, incluyendo la identidad de su acusador. Ninguna declaración de testigo procede sin su identificación con nombres, apellidos y domicilio, salvo en casos muy limitados de juicios especiales en los cuales una legislación dispense explícitamente tales requisitos. A denuncia anónima, prueba nula.

8. El Informe examinado no es más que colección de opiniones de informantes anónimos prejuiciosamente seleccionados por adversar al gobierno legítimo. Ni una sola de sus conclusiones invalida la del informe de Zayas en 2018: “Algunos países prefieren prolongar el sufrimiento del pueblo venezolano con la expectativa que el país se sumerja en una crisis humanitaria para justificar la intervención militar”.▪

Luis Britto García
Julio 14, 2019

domingo, 7 de julio de 2019

Venezuela repudió cinismo de EEUU ante acusaciones de violación de DDHH


A través de un comunicado oficial, Venezuela rechazó categóricamente las acusaciones del imperio estadounidense con respecto a la supuesta violación de los Derechos Humanos (DD.HH) por parte del Gobierno Bolivariano, liderado por el presidente de la República, Nicolás Maduro Moros.
continuación texto íntegro:
La República Bolivariana de Venezuela reivindica ante la Comunidad Internacional su condición constitucional de Estado democrático y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la preeminencia de los derechos humanos, cuyo disfrute y protección se garantizan conforme al principio de progresividad, sin discriminación alguna, mediante un robusto andamiaje institucional.
Al incorporar la defensa de los Derechos Humanos como política de Estado, la Revolución Bolivariana partió en dos la historia venezolana en esta materia. Atrás quedaron las décadas en las que la violación de los derechos fundamentales de la población era la regla, avalada por las autoridades de entonces y controlada desde la propia Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos. No es secreto que los servicios de inteligencia política venezolanos llegaron a estar dirigidos por siniestros agentes confesos de la CIA, como el connotado terrorista Luis Posada Carriles, conocido por implantar atroces técnicas de tortura y persecución. No en balde, fue durante la falsa democracia venezolana de la segunda mitad del siglo XX cuando surgió la figura de los desaparecidos políticos, comúnmente aplicada después en las dictaduras del cono sur, a través del Plan Cóndor.
En este sentido, Venezuela rechaza categóricamente las acusaciones levantadas en su contra en relación con el respeto a los derechos humanos, particularmente desde el Gobierno imperialista de Estados Unidos, cuyo cinismo es tal, que a pesar de haberse constituido en el mayor violador de derechos humanos de la historia de la humanidad, a partir de la creación de guerras sangrientas por recursos naturales, bloqueos económicos inhumanos, validación de métodos de tortura dentro y fuera de su territorio, trato denigrante a los inmigrantes, incluyendo la separación de familias y el enjaulamiento de menores de edad, entre otras innumerables faltas a la dignidad humana en el mundo entero, se permite hacer señalamientos contra el Estado venezolano sobre casos en los que el sistema de justicia ha actuado de manera inmediata, con diligencia y firmeza, para sancionar con todo el peso de la ley a cualquiera que resultara responsable durante el desarrollo de las investigaciones.
Similar cuestionamiento corresponde hacer a gobiernos que hoy levantan su voz contra Venezuela, mientras ratifican su condición de satélites de Estados Unidos, al guardar vergonzoso silencio ante los hechos que demuestran que la actual jefa de la Agencia Central de Inteligencia integró la plantilla de fiscales estadounidenses responsables de torturar a combatientes detenidos en centros clandestinos, en muchos casos en sus propios territorios. Algunos de estos gobiernos, contribuyen incluso a la persecución desatada contra honorables defensores de derechos humanos como Julian Assange, Chelsea Manning y otros activistas de la paz por su denuncia de graves crímenes de guerra que los pueblos del mundo tienen derecho a conocer.
El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, con la certeza de que la verdad prevalecerá y la justicia se impondrá, denuncia estas acciones injerencistas cuyo único propósito es generar nuevas matrices en la opinión pública para atentar contra la paz y la estabilidad del país. Nada, ni nadie impedirá que Venezuela continúe profundizando su modelo democrático, siempre a partir del carácter transversal de las políticas de protección, garantía y defensa de los derechos humanos de su población.

Vicepresidencia de la República Bolivariana de Venezuela.
Caracas, 4 de julio de 2019

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